lunes, 27 de julio de 2020

La Era del Corzo (Accidente y confinamiento)

Cuando tomamos las uvas el 31 de Diciembre, no podíamos imaginar como se iba a presentar el nuevo año. Lo he denominado "La Era del Corzo"

La población de corzos, mermada a una tercera parte por la «larva ...

La PBP estaba ya superada y tenía ganas de empezar la nueva temporada de larga distancia.

Me había inscrito en la CARSAN, un Super Brevet que organizan los Randonneurs de Murcia desde Carava a Santiago de Compostela. Es también un 1200 y bastante duro, pero quería probarme para saber si realmente valgo para esta distancia. Aquí tengo fácil escapatoria para volver a casa en caso de necesidad :-)

Así pues, empecé a entrenar y mi intención era hacer todos los Brevets posibles para llegar a Agosto en óptimas condiciones.

El fin de semana del 8 de Febrero, nos fuimos con la furgo a Atienza para hacer una rutilla por nuestra querida Guadalajara. A final de mes teníamos el primer 200 de Atienza y nos apetecía abrir el melón por la zona.

Salimos de Atienza sobre las 10.00 am con el ánimo de hacer una ruta circular en torno a los pueblos cercanos al Alto Rey.

Llevábamos recorridos 30 km y rodábamos por una preciosa carreterita entre Villares de Jadraque y Zarzuela de Jadraque. Es el típico terreno de la Sierra de Guadalajara, con tramos de descensos hasta los ríos o arroyos, para en seguida picar hacia arriba.
Este tramo, era una bajada de unos dos Km que desciende hasta el arroyo de los Chozos, e inmediatamente después se vislumbraba una subida que serpenteaba para recuperar los metros perdidos.



Iba a unos 50Km/h en la bajada cuando de repente, veo salir un corzo por la parte izquierda de la carretera y en décimas de segundo impacté de lleno con él. Solo tuve tiempo de verlo, no pude hacer nada por evitar el golpe. Noté un gran impacto y lo siguiente a Iñigo preguntándome si me podía mover a lo que le dije que no, que no podía mover ni el brazo ni la pierna izquierda.
Al parecer le pregunté a Iñigo si estaba soñando y me dijo que no, que me había caído. Yo no recordaba nada, y por lo visto me tiré casi una hora preguntando que cómo me había caído. tenía una información en la cabeza pero no lograba acordarme de lo que había pasado. Fue en la ambulancia, cuando me relajé y cerré los ojos, cuando recordé todo lo que había pasado.

Iñigo iba un poco por delante de mi y comenzó a ascender pensando que yo iba detrás. Se extrañó de que tardara tanto pero pensó que quizás hubiera parado a hacer pis, pero rápidamente le empezaron a saltar todas las alarmas, no me veía por ningún sitio. Bajó inmediatamente, dice que se notaba el pulso a mil, presentía que había pasado algo. Al final vio la luz de la bici y yo tirada a un lado de la carretera.
Adelgazó dos kilos en tres días, ¡pobrecito mío!, qué susto tan tremendo.

Como consecuencia del impacto, tuve un traumatismo craneoencefálico leve con fractura de parietal, pómulo, clavícula, dos costillas y tres fracturas más en la pelvis.
Paró una pareja de Madrid (dos auténticos angelitos) que echaron una mano a mi Iñi mientras llegaba la ambulancia y se llevaron la bici a su casa hasta que pudimos ir a por ella.

Me ingresaron 24 horas en el hospital de Guadalajara ya que tenía que quedarme en observación para controlar el pequeño hematoma que tenía en el cerebro.


El domingo 9 de febrero, me dieron de alta en el hospital y me mandaron a casa diciéndome que tenían que valorarme el brazo en mi hospital de referencia.
En Guadalajara me dijeron que no tenía nada en la pierna, lo cual me produjo una tranquilidad tremenda, pero lo cierto es que cuando intenté levantarme de la cama me fue totalmente imposible.

La primera noche en casa fue horrible, el dolor de la pierna era tremendo, amén de clavícula, costillas y abrasiones varias.

Al día siguiente, fuimos a urgencias y ya no salí del hospital en una semana.
Me confirmaron lo peor, las fracturas de la pelvis y me dijeron que había que operar la clavícula ya que había mucho desplazamiento y era imposible que se pegara sola.

No perdí el ánimo en ningún momento y he de decir que desde el principio fue consciente de la suerte que había tenido, dentro de la desgracia. Me podía haber matado.

Así pues pasé una semana en el hospital, me cuidaron de maravilla, y posteriormente me enviaron a casa para comenzar mi recuperación cuya duración rondaba los tres meses.

Para el tipo de fracturas que yo tenía, el único tratamiento era reposo absoluto. Prohibido terminantemente ejercer ningún tipo de presión en la pierna izquierda. Me esperaba un mes en silla de ruedas y con una movilidad muy reducida debido al resto de fracturas.
Me tomé la recuperación como una prueba de larga distancia e iba tachando cada día en cuanto amanecía.
Al cabo de una semana, con ayuda, empecé a poder meterme en la cama, pero con un montón de almohadas para estar lo más incorporada posible.
Aunque la rehabilitación es lenta, podía notar que cada semana conseguía ir avanzando y poder hacer cosas que días antes hubieran sido impensables.

A mediados de marzo, tenía revisión y debía empezar la rehabilitación del brazo, pero como todos sabemos, comenzó la crisis del COVID 19 y nos confinaron a todos. Cancelaron todo tipo de pruebas y por supuesto, la rehabilitación.

Tuve suerte que justo el 11 de Marzo había ido al trauma y me dijo que podía empezar a levantarme un poco de la silla de ruedas. Así  que a partir de entonces empecé a tener una medio calidadad de vida que el el último mes, había perdido totalmente.

Haber pasado un mes en silla de ruedas me hizo pensar mucho sobre dependencia y accesibilidad en las ciudades. Es tremendo por lo que tienen que pasar muchas personas todos los días de su vida.

Mención especial a mi Iñigo, que me cuidó como nadie y siempre con una sonrisa y con energía positiva. Es un txapeldun en bici y un súper txapeldun en la vida.

Cuando me quité el cabestrillo, el brazo estaba totalmente atrofiado. El movimiento estaba reducido a un 25%. Cosas tales como hacerme una coleta o abrocharme el sujetador eran ciencia a ficción.

El brazo me lo rehabilité yo sola, a base de videos y sentido común.
Poco a poco iba consiguiendo recuperar la movilidad perdida.

En cuanto a la pierna, estuve unos días aprendiendo literalmente a andar. Al principio parecía la muñeca de Famosa y solo conseguía andar escasos metros arrastrando los pies.
Poco a poco, primero sujetándome mucho en todos los muebles de la casa y con bastante cojera, dejé atrás la silla de ruedas y empecé a ser yo misma de nuevo.
Mi primera ducha sin ayuda fue una auténtica gozada, pero tuvieron que pasar todavía un par de semanas para poder hacerlo yo sola.
El dolor de la pierna y sobre todo poder aguantar sentada sin dolor mucho tiempo, tardó en llegar, pero poco a poco iba encontrándome mucho mejor.
El confinamiento también me ralentizó la recuperación de la pierna, ya que tendría que haber salido a caminar poco a poco y yo solo podía hacerlo en casa, pero a pesar de ello, tuve una recuperación más rápida de lo que me habían anunciado.
Supongo que el ser deportista y sobre todo, la determinación, hacen milagros.

Ya incluso en la cama, hacía ejercicios suaves de abdomen y suelo pélvico, porque me notaba atrofiada y sentía la necesidad de empezar a utilizar los músculos.

El 12 de Abril me subí al rodillo. Hice una sesión de 31' muy suave, con el pulso por las nubes pero con una sonrisa en la cara que no se me quitó en todo el día.
Empezaba a ser la de antes, me quedaba mucho trabajo por hacer, pero no me dolía nada la pierna. Al brazo todavía le costaba llegar bien al manillar, pero en unas cuantas sesiones lo domamos bien.

Estuve el resto de Abril y todo el mes de Mayo haciendo rodillo, ejercicios de fuerza, abdomen y ya por fin, cuando nos soltaron, empecé a caminar y a salir de casa. La primera caminata supo a gloria, pero curiosamente, llegué a casa con algo de cojera, cosa que no me sucedía cuando me subía al rodillo.

Por fin, el día 30 de Mayo, salí con la bici e hice 55km que me supieron a gloria.
Igual que en mi anterior entrada comenté que la vuelta a Loudeac fue una de las experiencias más tristes encima de la bici, el día de hoy probablemente haya sido uno de los más felices.


Después de 1 semana hospitalizada, 1 mes en silla de ruedas prácticamente dependiente para todo, otro mes recuperando movilidad y por último tres semanas recuperando paulatinamente la forma física, el 30 de Mayo estaba encima de mi bici para sorpresa de mucha gente.
No me ha quedado ni una secuela, salvo la placa del brazo que me molesta un poco y acabaré quitándomela, pero de momento ahí se queda.

Desde que retomé la bici el día 30 de Mayo, he seguido saliendo regularmente, haciendo rutas más o menos intensas y con muy buenas sensaciones.
Hemos estado unos días de vacaciones y hemos hecho rutas en Pirineos y en Macizo central francés y me he encontrado estupendamente.
La larga distancia tendrá que esperar un poco más, pero lo iremos retomando gradualmente.

Ahora lo que deseo es que se solucione lo antes posible el desastre del COVID y podamos recuperar nuestras vidas plenamente.

¡SALUD Y BUENAS PEDALADAS PARA TODOS!


domingo, 26 de julio de 2020

París Brest París 2019 (Aventuras y desventuras ciclistas y otras malas hierbas)

Hacía tanto tiempo que no pasaba por aquí, que me he asombrado de que la última entrada date de junio de 2018, y que ésta sea el Madrid-Comillas.
Al releer la crónica de este brevet me he dado cuenta del veneno que es la larga distancia y por qué se hacen a veces tantas locuras.

La de hoy, va de eso, de locuras que nos mantienen vivos y en forma, pero sobre todo va del cariño que le tengo a este deporte y en parte, es también, una deuda con mis  amigos David Manzanilla y Joserra Hervás, que durante todo este tiempo me han pedido que contara mis aventuras y desventuras de 2019 y parte del 20.

Han pasado muchas cosas desde aquel Comillas, y como no podía ser de otra manera, me centraré en los acontecimientos más relevantes, que han sido muy variados y más pintorescos de lo que me hubiese gustado.

PARÍS-BREST-PARÍS 2019

La PBP es la prueba más antigua y una de las más exigentes de la larga distancia. Se podría catalogar como la Olimpiada de la modalidad ya que se solo se organiza cada 4 años.

Hay que realizar un recorrido de 1200 km que transcurre desde París a Brest y vuelta. Hay que realizar la prueba en un máximo de 90 horas.

Para participar es imprescindible homologar la serie de brevets de 200, 300, 400 y 600 km en el mismo año.

Las plazas son limitadas y la demanda es fabulosa. Se abren las inscripciones por fases, optando a la primera aquellas personas que hayan homologado un 1000 el año anterior.
La segunda fase de inscripciones se abre para todos los que tengan en su poder un 600 (aquí se pudo inscribir Iñigo), la tercera se abre para los que tengan un 400 (aquí me pude inscribir yo) y así sucesivamente con el 300 y el 200.

Obviamente, las posibilidades se van reduciendo y dejarlo para el final es muy arriesgado.

Los organizadores de la mítica prueba es el Audax Club Parisien. Merecería un capítulo aparte hablar de semejante organización. Impecable a todos los niveles.

Una vez explicado someramente lo que es la prueba y los requisitos que se exigen, voy a detenerme en como intenté prepararme para, primero lograr las homologaciones y segundo, para llegar a la PBP lo más preparada posible.

Empecé el año de fábula, me hice primero dos 200:

Ambos organizados por GDC Pueblo Nuevo 

Acabé los dos con muy buenas sensaciones y en una forma estupenda.

A continuación me lancé a por otros dos 300:

En éste, pagué la primera parte que fue muy rápida y luego acabé muy apajarada.


Después, me tiré a la piscina con el 300 de La Quesera organizado de manera impecable por CC Chamartín.


Este brevet es tan bonito como duro. Me dio una pájara subiendo Navafría que me hicieron saltar las alarmas, pero en Lozoya me avituallé bien y conseguí superar la última dificultad montañosa (Canencia Norte) y bajar a Madrid con un fantástico viento a favor.
Desde Riaza hasta la meta fue con dos comañeros de lujo Nacho y Borja. La verdad es que fue un brevet del que guardo un cariño especial y una gran satisfacción por haberlo terminado.
El recorrido es espectacular transcurriendo por la Sierra Norte de Guadalajara y pasando por localidades como Tamajón, Riaza y Pedraza. Se suben el puerto de La Quesera, Navafría norte y Canencia Norte.

Ahora empieza ya la larga distancia, tenemos que homologar el 400.
También me lancé con dos:

Primero hice el 400 de Loeches de Pueblo Nuevo


Sufrí muchísimo con el frío, fue una noche durísima, no había manera de entrar en calor. La llegada a Cuenca rodando paralelos al río, fue mortal. Era la época de Juego de Tronos, y de verdad que parecía que estábamos más allá del muro.

Por suerte, una vez que amaneció, tuvimos un día estupendo y pudimos pedalear felices.

En el lapso de tiempo entre estos dos brevets, murió mi padre, y al parón físico lógico se unió un desgaste emocional tremendo que posteriormente me pasó factura.

Estuve dudando si hacer el Comillas pero pensé que me vendría bien hacer esta prueba a la que tanto cariño tengo.
Al final me lancé sin haber andado mucho en bici en las últimas semanas y conseguimos el objetivo.

También pasamos muchísimo frío, especialmente en la bajada de la Palombera, que al frío añadimos una niebla espesísima.
Me hice con ella, pero al cabo de una semana comencé con un catarro tremendo que fue el comienzo de mi calvario de lesiones.


Solo me faltaba homologar el 600. Teníamos pensado hacer el de Salamanca pero tanto Iñigo como yo estábamos enfermos y no pudimos presentarnos.

Quedaban dos opciones, el de Pueblo Nuevo o el de Chamartín, que tenía ya una fecha muy justa.

La semana previa al 600 de Pueblo Nuevo, estuve con una fiebre tremenda y una tos seca que no me dejaba vivir (con estos síntomas a día de hoy, me hubieran confinado). Iñigo me dijo que esperara al de Chamartín, pero pensé que iba a probar con éste y no perder una oportunidad.
Así pues,me planto en Algete para hacer mi primer 600.


Fue un sufrimiento sin paliativos, la tos no se iba y yo creo que del propio esfuerzo me había vuelto la fiebre.
Pensé que al tran-tran y parando para descansar unas horas iría bien, pero cuando llevaba unos 300 Km, mis piernas empezaron a flaquear. Sentía un dolor que no reconocía, era con si las piernas se rompieran por dentro.
(Según lo escribo, me sigo cabreando conmigo misma por ser tan bruta)
Pensé que con unas horas de descanso se pasaría, pero cuando me metí en la cama del hotel de soria, el dolor no paraba. No podía ni darme la vuelta en la cama.
Al cabo de unas horas, nos levantamos y continuamos la ruta, las piernas no me daban tregua.
Iñigo me dijo que cogiera un tren en Siguenza, pero pensé que poco a poco podría terminar.
Y al final terminé pero lejos de sentirme orgullosa de esta "hazaña", me siento una gran irresponsable.
Acabé con una necrosis muscular que podría haber tenido consecuencias tremendas.
Al día siguiente, me levanté con las piernas como si fuera un elefante y tenía muchos pequeños cardenales por las zonas dónde me dolía cuando pedaleaba.
Me fui a mi fisio dos días después porque las piernas seguían hinchadísimas.
Cuando me vio se echó las manos a la cabeza y dijo que me fuera a urgencias inmediatamente.
Me hizo un masaje de drenaje y salí con las piernas como nuevas. Al haber pasado ya varios días, dimos por hecho de que ya no me iba a pasar nada, pero atención a navegantes, si alguna vez tenéis algún sintóma parecido, hay que parar inmediatamente.

Estuve sin poder tocar la bici varias semanas, porque también me lesioné la rodilla. Fue una inflamación del tendón, pero me tuvo en el dique seco al menos tres semanas y con la PBP llamando a la puerta.

Al final, me recuperé muy bien, pero tantos parones cortaron mi entrenamiento y sabía que no iba en las mejores condiciones para la prueba.

Planeamos las vacaciones para que la PBP fuera el colofón a las mismas. Hicimos por nuestras cuenta un par de brevets de 200 por Francia, de este modo podía poner a prueba las piernas en rutas un poco más largas, pero sin machacarme demasiado. transcurre
La primera que hicimos transcurre por el Valle del Lot y Cahors, con un terreno suave de paisajes verdes y conocido por sus viñedos. Tuvimos bastante calor pero acabé con buenas sensaciones.  Primera prueba superada.

La segunda ruta que elegimos fue el brevet 200 de Angers, que transcurre en parte por el Loira.
Es de las características a la anterior. Terreno suave para terminar de preparar las piernas.

Mi PBP- Llegó el momento de la verdad.



Aquí os voy a contar mi experiencia de la que mantengo sentimientos encontrados.
Es sin duda el acontecimiento más impresionante en el que he participado. Una auténtica fiesta del ciclismo, pero no pudo ser.

Llegamos a Rambouillet (Salida y meta) dos días antes de la prueba. Reservamos plaza para la furgo en meta y la verdad es que fue una auténtica gozada porque nos permitió estar en el centro de toda la actividad y disfrutar de la previa.

El ambiente es impresionante, gentes de todos los continentes, bicis de todo tipo, desde bicis tope gama, clásicas, bolidillos (que son una auténtica preciosidad) hasta bicis de ruedas extra gordas.



Te podías quedar horas y horas viendo bicicletas.
Los dos días previos a la salida no paró de diluviar, según las predicciones pararía justo para el día de la salida por la tarde, pero lo sí que es cierto que deslució mucho los prolegómenos.

El día anterior, hay que recoger dorsal y hacer el chequeo de la bici. Comprueban que todo esté en orden y sobre todo, prueban las luces tanto delantera como trasera.




La organización es impresionante. Una vez que formalizas la inscripción, eliges la franja horaria para recoger el dorsal y para hacer el "bike check".
También has de elegir el horario de salida. Creo recordar, que los primeros salían a las 16:00 h, nosotros elegimos las 18:30.
Una vez que finalizamos con los trámites, nos fuimos a tomar un "boul de sidre". Por supuesto, nos encontramos con todos los amigos de la larga de distancia, estábamos todos, pero la gente estaba muy dispersa en diferentes zonas, ya que en Rambouillet es prácticamente imposible encontrar alojamiento.

18 de Agosto de 2019

Y llegó el gran día. Amaneció lloviendo, pero si las previsiones no fallaban iría remitiendo paulatinamente a lo largo de la mañana y así fue.
Los primeros participantes salieron con el cielo prácticamente despejado y el suelo totalmente seco.

Dedicamos el día a preparar las bicis y a chequear todo el material. A continuación podéis ver mi checklist:

ROPA BICIBICI Y OTROSBOTIQUIN e HIGIENE PERSONALGADGETS
CulotteBidonesAntiinflamatoriosMóvil
PerfettoApidura traseras Antihistamínicos Wahoo
Guantes cortos/largos Apidura cuadroVaselina para rozadurasGPS
ManguitosHerramientasToallitas húmedasPowerbank
ChalecoCamarasPasta y cepillo dientes
Enchufe USB
CascoPatilla de cambioKlinex Pilas
ImpermeableLlave carbonoApósitosBaterías
PernerasLuces biciTapones oídosCargador bici
Gafas brevetsMini candadoCrema solar
Boli
Manta supervivencia

Dinero y tarjetas



Documentación


Una vez que tuvimos todo en orden, ya solo que daba esperar.
Pudimos ver la salida desde la A hasta la K que éramos nosotros.
Los nervios se incrementaban a medida que se acercaba la hora, en esos momentos me hubiera gustado salir de las primeras, así te quitas esa horrible espera.

18 de Agosto 18:30 Salida- Nervios, expectación, necesitaba empezar a dar pedales.

Tardamos una buena media hora en salir del recinto, una vez fuera empecé a sentir la emoción de formar parte de aquella locura. Miles de ciclistas y cientos de personas animando a cada paso.




La rutina de la prueba es muy sencilla, dar pedales y llegar al siguiente control.
Existen controles dónde hay que sellar y certificar el paso, ya que también se controla el tiempo de llegada a los mismos. Si llegas fuera de tiempo a un control, quedas inmediatamente descalificado.

En dichos controles existen zonas de avituallamiento y descanso, suelen ser polideportivos o institutos y están abiertos las 24 horas y atendidos por voluntarios.
Me habían aconsejado que reservara por lo menos un par de sitios para poder descansar en una cama en condiciones. Ya que vas a dormir tres horas, hacerlo lo mejor posible.

Iñigo me dijo que iría conmigo y que planificara yo los descansos.
Así pues, decidí que haríamos 521 km del tirón hasta llegar al control de Carhaix-Plouguer. Allí teníamos reservada una habitación en una casa para poder descansar unas horas.
La primera noche fue un desastre, perdimos muchísimo tiempo tanto en sellar como en avituallarnos. Perdimos unas horas preciosas de las que luego me arrepentí.
Hay 5 controles obligatorios antes de llegar hasta nuestro primer destino y parecía que íbamos a por uvas. Un auténtico desastre. Pero no éramos conscientes del tiempo que perdíamos cada vez que parábamos. Pagamos la falta de experiencia.

También, he de decir que habíamos subestimado un poco la prueba. Sobre el papel parecía todo mucho más fácil, pero la realidad te pone en tu sitio.
Pedaleamos con viento en contra prácticamente hasta Brest y aunque no hay grandes subidas, te enfrentas a un terreno rompepiernas y bastante pestoso durante muchos km.
Vamos, que no da tregua y como no espabiles en los controles te vas comiendo el tiempo.
Ya en la primera noche, veíamos gente tirada en las cunetas durmiendo. si no aguantas ni la primera noche, vas mal para este tipo de pruebas. Por lo visto, la mayoría de los asiáticos se retiran la primera noche.


19 de Agosto

Pasamos todo el día pedaleando, yo iba disfrutando y parando de vez en cuando a tomar un café o algún zumo que ponían la gente fuera de sus casas. Otra cosa que no debí haber hecho, pero les hacía ilusión que pararas un rato y hablaras con ellos.


En la mayoría de los casos, dejaban una mesita con algo de fruta, agua y café durante toda la noche.
Mi previsiones de llegar a Carhaix sobre las 19:00 h se fueron al traste. Mi sello de control fue a las 22:40.
Decidimos que Iñigo tirara para llegar cuanto antes, ya que no queríamos llegar demasiado tarde y despertar a los dueños.

20 de Agosto 4:30 am

Salimos de Carhaix en dirección Brest, hacía un frío tremendo y con muchísima humedad. Los primeros Km transcurrieron de noche y con algo de niebla.
Ésta es la parte más montañosa de la ruta. Para llegar a Brest tienes que superar un puertecillo, no es largo ni tampoco entraña ninguna dificultad, pero ya tienes más de 500 km en las piernas.
La llegada a Brest fue espectacular, cruzando el puente en un día espectacular. Además ya sabes que tienes la mitad de la prueba en el bolsillo y te da alas.

Sellé en el control de Brest a las 9:20 y aprovechamos para desayunar.
Allí nos encontramos con varios amigos, varios de cuales se iban a retirar por lesiones.
Yo llevaba el cuello bastante cargado, pero iba genial de piernas, que después de lo que me había pasado, era lo que más me preocupaba.
La idea era llegar hasta el km 843 donde teníamos reservada otra habitación para descansar unas horas y después seguir de un tirón hasta Rambouillet.
Iba estupendamente y ahora ya éramos conscientes de que no podíamos perder tanto tiempo en los controles y que había que minimizar al máximo las paradas.
Iba feliz, con tiempo de sobra y bastante bien de fuerza. Lo único que me estaba fastidiando era el cuello, que empezaba a martirizarme un poco.
En el siguiente control, decidí tomarme un enantyum, aunque soy muy reacia a tomar este tipo de medicamentos, la PBP bien vale un antiinflamatorio.
Parece que hice efecto y milagrosamente me calmó muchísimo el dolor.
Estaba feliz, el cuello ya no me dolía y las piernas iban genial.

 
En el km 760 aprox. empecé a notar que algo no iba bien. No sabía que era pero me sentía rara.
Notaba algo extraño en el cuello, pero curiosamente ya no me dolía.
Paré, hice unos ejercicios de estiramiento de cuello y continué la marcha. Me seguía notando como que el cuello no sujetaba la cabeza.
Tardé en darme cuenta, pero fue en un stop, cuando intenté levantar la cabeza para ver si venían coches, y es cuando supe que no podía levantarla.
La sensación es inexplicable, me entró terror. Pensé que me había quedado paralizada.
Me detuve unos minutos y el cuello parecía que se movía perfectamente, así que continué la marcha. Cuando iba en bajada, no notaba nada, pero en el momento que comenzaba la más leve subida, el cuello se quedaba inmóvil, era como si la musculatura del cuello se hubiera rebelado y me dijera, no quiero trabajar para ti.

Fue horrible y peligroso, porque cada vez que había un cruce, rotonda o similar, tenía que sujetarme la cabeza con la mano para poder levantar la mirada.

Iñigo iba por delante, así que le llamé y le dije que no me encontraba bien, que no podía dar dos pedaladas seguidas sin que se me cayera la cabeza. Empecé a ser consciente de que el crono iba en mi contra, a esa velocidad no llegaría a tiempo al siguiente control.
Me vino a la cabeza el "Saturno devorando a su hijo" de Goya. Cronos gobernando el curso del tiempo y yo siendo devorada por él.
Tenía que descansar y ver si se me pasaba para poder seguir, de lo contrario tendría que retirarme.

Así que llegué como pude al control de Loudeac (Km 783) y decidí descansar un poco.
Le dije a Iñigo que continuara pero obviamente se negó en rotundo a dejarme sola.
Pensé que me vendría bien darme una ducha, así que nos dirigimos al pabellón para pagar por la ducha y la cama. No recuerdo bien lo que costaba, pero no creo que fueran más de dos euros.
Aquí se produjo una situación hilarante.
estaban los voluntarios en una mesa y en la parte de atrás estaban las duchas masculinas. Vamos, que según hablaba con el señor, tenía un tío en pelotas en mi campo visual.
Le pregunté si las duchas de mujeres estaban separas a lo que me respondió, que por supuesto, madame. Lo que no me dijo es que para llegar a las mismas había que atravesar el vestuario masculino y por supuesto invadiendo la intimidad del mismo. A esas alturas, ya nos daba lo mismo todo, pero reconozco que me hizo reír.
A continuación, cenamos un poco y nos metimos al catre. Hacía un frío de mil demonios, así que me cubrí con una manta que vaya usted a saber cuántas personas habrían pasado ya por ella.
Me cubrí hasta la cabeza y cuando llegaron a despertarme, el voluntario tuvo que estirar con fuerza para destaparme.

21 de Agosto 1:30 am

Salí de Loudeac confiada en que el cuello se hubiera relajado. Empecé bastante bien y pensé que había superado el problema, pero al cabo de unos cuantos km, otra vez me negaba a levantar cabeza... ¡Qué buena expresión! Sé lo que significa literalmente.
En el siguiente pueblo, tomé la decisión más dolorosa que pude, decidí retirarme.
No era de recibo continuar en esas condiciones. Iba tan despacio, que en cualquier caso, no llegaría a tiempo al siguiente control y además estaba ralentizando a Iñigo.
Le dije que continuara que yo ya me las arreglaría para volver a París. Una Randonneur que se precie, tiene que ser autosuficiente en las duras y las maduras.
Barajé la posibilidad de quedarme a dormir en algún cajero o algo así, hasta que se hiciera de día.
Vi que había unos baños públicos cubiertos, y pensé que sería un buen sitio para salir del paso.
Nada más abrir la puerta, empiezo a escuchar ronquidos y descubro que había los menos 4 personas durmiendo.
Decidí desandar mis pasos y volver al control de Loudeac y allí ya me recomendarían la mejor forma de volver a París.

Los km de vuelta a Loudeac yendo en dirección contraria a todo el mundo, han sido de las experiencias más tristes que he tenido encima de la bici. Llevaba horas y horas viendo lucecitas rojas y ahora de repente todo eran focos blancos.

Llegué al control a duras penas y con una sensación de derrota como nunca antes había sentido. Ya sé que hacerse 800 km habiendo dormido escasamente 5 horas, parece muy meritorio, pero mi destino era París y no pude alcanzarlo.

Cuando llegué al control, fui al centro de ayuda y se portaron genial. Me informaron de la estación de trenes más cercana y llamaron un taxi para llevarme hasta allí.
Llegaron un par de americanos que también habían abandonado y les conté mis planes, y que estaría encantada de compartir el taxi y así nos saldría más barato. Era una furgoneta en la que podían entrar 4 pax con sus bicis correspondientes.
Así que nos fuimos hasta St. Breuc y allí esperamos el TGV hasta París Montparnasse.
Uno de ellos era médico y le conté lo que me había pasado y me dijo, es un Síndrome de cuello de Shermer de libro. Le pasa a mucha gente en la larga distancia.

El articulo al que hago referencia es de mi fisio, lo creó gracias a mí (Jajajajaja)

El recuerdo de esta prueba sigue teniendo un sabor agridulce y todavía, aunque parezca extraño, me pone muy triste no haberla podido terminar.

Habrá otras pruebas y quien sabe, probablemente lo vuelva a intentar en 2023.
Iñiguito sí que lo consiguió... es un auténtico Txapeldun :-)




sábado, 9 de junio de 2018

BRM 400 K CC Chamartín: Madrid-Comillas

Os dejo la crónica de una de las mejores experiencias de las que he disfrutado hasta la fecha.

En un principio, no iba a hacer este Brevet ya que me había apuntado a la Rotor Sierra Norte, pero Sonia me metió los perros en danza.

Se trata de un Brevet lineal de 400 K desde Madrid a Comillas.
Los organizadores son el CC Chamartín y sólo puedo decir maravillas de ellos y en especial de José Manuel Andrey.
Desde el primer momento me facilitaron todo tipo de información y me ofrecieron la posibilidad de transportar la bici desde Comillas a Madrid y también de que nos alojáramos en el mismo hotel que ellos.
Vamos, que lo único que tuve que hacer es buscar la manera de volver a casa.
Anduve mirando autobuses pero esta opción no me convencía demasiado.
Vi que el ALVIA Santander-Madrid, hacía parada en Torrelavega, así que opté por esta opción.
Se lo comenté a Sonia y compré los billetes con tarifa Promo por 30 euros.
Nos llevó una amiga hasta la Estación*

La misma mañana del 8 Junio recibí un mail informativo sobre el número definitivo de participantes (15 pax) e información sobre los puntos de control y bares para hacer las paradas.
Equipo de lujo
Así que con toda la logística hecha, allí estaba yo el día 8 de Junio a las 20.00 h en la plaza de la Remonta con el resto de los compañer@s de aventura. 

Sonia se encontró con su amigo Carlos y salió con él desde el principio. La idea era haber rodado juntas, pero por algún despiste y más de un problema mecánico, al final nos vimos en la cena.
Eso sí, las dos en muy buena compañía-Calidad Euskolabel :-)

Poco antes de tomar la salida, empezó a diluviar y tuvimos que esperar unos 10 minutos para ponernos en marcha.


20.10 h: Salimos todos en grupo desde la Plaza de la Remonta en dirección al carril bici de Colmenar. 
Mi mayor obsesión era llegar lo antes posible a Navacerrada para que no estuviera demasiado oscuro (pobre infeliz) me aterraba la idea de bajar el puerto de noche y con el asfalto mojado. 

Una vez que nos incorporamos al carril empecé a charlar con Sergio & Jesus Mari que venían de Vitoria... los pobrecitos no sabían en ese momento que me llevarían pegada hasta Comillas.

Se veía al resto del grupo que venía por detrás así que ya íbamos todos encaminados. 
Al ir de charleta y por un terreno tan sumamente conocido, no iba prestando atención al track y nos pasamos el desvío en Colmenar. Di por hecho que la ruta iba por Manzanares y allí me lancé. 

En ese momento íbamos Sergio, Jesus Mari, Sebas & yo. Enseguida nos dimos cuenta de que nos habíamos colado y yo me sentí horriblemente mal, porque ellos se habían fiado de mi. 
Les tranquilicé diciéndoles que no se preocuparan, que me sabía el camino a Navacerrada como la palma de mi mano, pero Sebas se agobió pensando que éramos los últimos y que nos iban a cerrar el control. 

Al llegar a Cerceda llamé a "San" José Manuel Andrey (tendría que hacer una entrada exclusiva de agradecimiento) para decirle que llegaríamos los últimos y que nos esperaran para sellar. 
Me dijo que no nos preocupáramos, que habían tenido varios pinchazos y que éramos los primeros. 

22.10 h*: Ya más relajada, comenzamos la ascensión. Tenía los cambios desajustados pero un toque mágico de Jesús Mari, consiguió que cambiara como la seda. 
Disfruté de la subida, era un tanto mágica con esa tenue niebla. 
Podía ver las luces de los vitorianos delante de mí, me habían descolgado enseguida. Sebas iba también a su ritmo por detrás.
A pesar de ser un puerto conocido, la sensación de subirlo de noche lo hizo totalmente diferente. 
Imagen de www.altimetrias.com
23.20 h*: Corono Navacerrada. No veo a nadie (me estaban esperando, pero no les vi). Reconozco que me acojoné bastante pensando en bajar sola el puerto. Pero no quería quedarme fría esperando allí arriba a los demás. Ya llevaba la garganta mal y mejor no enfriarme. 
Me puse el chubasquero y sin pensarlo dos veces tiré para abajo. 
El asfalto estaba mojado y bajé con muchísima precaución. ¡Qué frío! Por fin paso lo peor y ya me relajo. Me dio mucha satisfacción haber superado ese fantasma. Ahora sé que yendo despacito y con precaución, no pasa nada. 

Paro en la Pradera para asegurarme de no pasarme el control. En ese momento veo dos lucecitas que son mis compis... me sorprendo de que que vayan detrás de mi y me explican que me habían esperado arriba, pero que no les hice ni caso... ¡Qué desastre soy!

00:00 h*: La Pradera Km 75 (para nosotros Km 81): Primer control :-) Pedimos un caldito y una tortilla (que no me sentó muy allá) 
Empiezan a llegar los compañeros, y ya nos reagrupamos. Sonia y Carlos se han quedado rezagados por un pinchazo y porque se han ido hasta Soto del Real... Está visto que a nostras no gusta hacer Km de más. 
Cuando llegan ellos, el grueso del grupo está ya preparado para salir. 
Intento convencer a Sonia para que se venga, pero prefiere quedarse a comer algo y salir con Carlos.
Andrey y dos o tres compañeros más se quedan con ellos. 
1:00 h*: Nos ponemos en marcha. Queda toda la noche por delante con un terreno bastante agradecido salvo algún repechillo que otro. 
Sergio mete un ritmo elegante que aguanto bastante bien. Prefiero hacer un poco de esfuerzo en las subidas y no descolgarme, porque su rueda es como un sueño. 
Más o menos vamos aguantando todas las unidades. Un compañero (creo que Paco) tiene un pinchazo y paramos a arreglarlo. 
La lluvia nos ha dado una gran tregua, no ha llovido en lo que llevamos de noche y así será hasta que amanezca. 
Fue muy agradable, charlando, bromas... qué gente más maja. 
Hasta San Miguel de Bernuy yo creo que fuimos juntos una buena grupeta. A partir de aquí, el grupo se empezó a desgajar un poco. 

Sobre las 4:40*am hicimos una parada en el Caserío de San José para reponer fuerzas. Yo me tomé un red bull porque sentía que me llegaba la hora crítica de sueño. Ésto me ayudaría hasta llegar al desayuno. 
  
Continuamos después de la parada ya con la perspectiva del amanecer en el horizonte. Los ojos agradecen la luz después de tantas horas circulando en la oscuridad. 
Creo recordar que hasta Olmedillo de Roa íbamos 6 unidades. Allí, Paco y su amigo (lo siento, se me ha olvidado el nombre) se quedaron allí a reponer fuerzas. 

Nosotros continuamos hasta Torresandino sabiendo que llegaríamos antes de que abrieran el bar del segundo control. 

6:30 am*: Torresandino Km 195 (para nosotros 201): 2º control: Paramos a hacernos la foto y a comer algo y nos pusimos en marcha enseguida. Comenzaba a caer una suave lluvia que nos acompañaría durante un buen rato. 

Este tramos se hizo muy pesado, queríamos desayunar pero no había nada abierto. Así que tuvimos que llegar hasta Santa María del Campo para encontrar nuestro oasis. Eran ya las 8.15 am aproximadamente y el cuerpo pedía un café calentito. Los vitorianos se metieron entre pecho y espalda unos huevos con jamón. Sebas y yo optamos por la versión continental de desayuno,
Café y tostadas.... me sentí totalmente revivida. 

Con la barriga llena las cosas se ven de otra manera. Energía renovada y a afrontar la segunda parte de nuestra aventura. 

Siguiente objetivo, Herrera de Pisuerga y tercer control. 

No puedo ir en mejor compañía, son los tres estupendos, eso sí, llevamos ya más de 200 Km y me siguen tomando el pelo con el despiste de Manzanares... ¡Qué lucha! 
Tengo que decir a mi favor, que salvo ese despiste, el resto de la ruta hice de Cicerone estupendamente, no nos saltamos ni un solo cruce... ¡Que conste en acta!.

Disfruté mucho los Km del Camino de Santiago... ¡qué recuerdos más buenos!

A la rueda del infatigable Sergio llegamos hasta el 3er control de Herrera de Pisuerga. 

12:15 h*: Herrera de Pisuerga Km 300: 3er control: Haber pasado el km 300 da alas. 
Paramos a sellar y a comer algo. Yo aprovecho para cambiarme el culote. De llevarlo mojado, me ha hecho una rozadura que me está fastidiando un poco. 
Una vez comidos, nos ponemos en marcha para enfrentarnos al tramo final.
Sebas nos va explicando el terreno que tenemos por delante. Se acaba la tranquila meseta, que a rueda de Sergio se ha hecho más que llevadera, y a partir de Aguilar de Campoo comenzaremos a tener un terreno menos favorable. 
Hay que mentalizarse y llegar con ganas. 
Sebas se quedó en Aguilar para encontrarse con su mujer y nosotros tres continuamos la marcha. 
A nuestra izquierda dejaremos el precioso Parque Natural de Fuentes Carrionas y la Montaña Palentina. Allí estuvimos Iñigo y yo hace un par de años recorriendo la zona en bici y es una auténtica maravilla. 
Circulamos por la P220 que tiene un carril bici paralelo por el que nos metemos para no molestar a los cuatro coches que circulan por allí. 
El terreno pica ya algo para arriba y empiezo a descolgarme de mis compañeros... en ese momento es cuando les digo que me da que va a ser el fin de una bonita relación. 
Son un encanto y no me abandonan :-)

Durante la ruta voy manteniendo contacto con Sonia, sigue con Carlos y con súper Rafa (otro que merece una entrada para él solito, qué chico más majo) 

Sobre las 14:00 h comenzamos a encarar nuestro primer puertecillo, la subida a la Brañosera. 
Yo aquí tenía un despiste horroroso, no sabía si la Brañosera era un Puerto, un pueblo, la aproximación al puerto... en fin, que a lo tonto me lo bailo había superado el primer escollo del final de ruta. 

Alto de la Brañosera

DISTANCIA: 6.6km
DESNIVEL ACUM. SUBIDA: 296m
ALTITUD MAX. GPS: 1360m
Es una subida que no entrañaría ninguna dificultad en condiciones normales, pero llevando 350 Km en las piernas parece que estás subiendo el Galibier.
Las rampas más duras creo recordar que están llegando a la Brañosera. Una vez pasado el pueblo sólo nos quedarán un par de Km largos hasta llegar al alto. Es una subida muy bonita con un par de curvas que nos mantendrán entretenidos.
Ni que decir tiene que me descolgaba de mis compis a las primeras de cambio, pero me iban esperando y luego me volvía a descolgar en las bajadas... Jejejeje ... Vaya paciencia.

Una vez que llegas arriba, te espera una bonita bajada con algún tobogancillo, pero que se hace muy agradable. Las vistas son fantásticas y me entra un bienestar increíble. Ya sólo queda un pequeño escollo y casi estará hecho.

Entramos en Cantabria... ¡¡¡yuhuuu!!!

Paramos en Espinilla para encontrarnos con Mikel, un amigo de Sergio & Jesús que viene a nuestro encuentro desde Comillas.
Aquí paramos para tomar algo antes de subir la Palombera.
Yo me pido un Colacao con un sobao. Hay que celebrar que estamos en Cantabria.
En esta parada llamo a Sonia y me cuenta que Carlos ha tenido problemas con una cubierta y al final han tenido que parar en un taller a repararla.
Llevan mucho retraso y está un poco cansadita, pero Sonia puede con eso y con mucho más. Además va en la mejor de las compañías y eso me tranquiliza.

Llega Mikel y nos ponemos en marcha los tres. Me dicen que Mikel es muy fuerte, así que no sé si echarme a llorar directamente...

Palombera por Espinilla 
DISTANCIA: 6 km
DESNIVEL ACUM. SUBIDA: 299m
ALTITUD MAX. GPS: 1257m

Es una subida muy bonita y sin ninguna dificultad, pero ya llevamos mucho tute y me lo subo al tran-tran. Veo a los chicos a lo lejos que van de paseo y me sacan una ventaja considerable.
Supongo que aprovecharán para sacar fotos en la cima :-)
Saber que es prácticamente la última dificultad de la ruta, te da alas.

Una vez que se corona el puerto, hay que prepararse para disfrutar de una bajada impresionante de unos 15 Km.

La carretera atraviesa los bosques de la Reserva del Saja. Me llaman la atención las impresionante Hayas, las cascadas, todo está exuberante. Además, ha salido el sol por primera vez en toda la ruta, menudo regalo.

La bajada es tan larga que llega a cansar los brazos, pero el paisaje es tan espectacular que se te olvida que llevas ya tantas horas encima de la bici.




Una vez terminada la eterna bajada, comenzaremos a rodar por el valle de Cabuérniga hasta llegar a Caezón de la Sal.
Esta parte de la ruta me es muy familiar porque coincide con el final de los 10000 del Soplao. Mikel & Sergio nos llevan a Jesus y a mi volando (ellos de paseo).
Ya sé que es el final y que tengo que hacer un esfuerzo por aguantar. Ahora tenemos el viento de cara y no me quiero quedar sola por nada del mundo.

Llegamos a Cabezón y ahora sí que ya no queda nada. Hay que subir la tachuela de la Hayuela y llegamos.
Sergio me pide alegría y cadencia pero yo ya voy en modo tarifa plana, ya no me sube ni el pulso.
Empiezo a sentirme exultante, sé que es cuestión de metros y luego ya sí que es dejarme caer hasta Comillas.

18:00 h* Comillas 426 Km - Meta - ¿Se puede ser más feliz? Creo que no :-)
Jesús Mari, Karto & Sergio
Poco a poco fueron llegando el resto de los compañeros y mi Sonia con Carlos.
Hasta que no la vi entrar no me quedé tranquila.
Andrey, Sonia & "Don Pinchón" Carlos
Enhorabuena a tod@s. Seguramente nos volvemos a encontrar muy pronto.

La aventura terminó con una cena en el restaurante El Pirata. Nos atendieron de maravilla y comimos estupendamente.

Quiero dar las gracias en primer lugar a José Manuel Andrey por su dedicación y mimo. Ha sido un auténtico ángel de la guarda para el grupo.

Y en segundo lugar a mi grupeta (Sergio, Jesús & Sebas). Lo he pasado de maravilla con ellos y me han ayudado a lo largo de todo el recorrido.

Mención especial a todos mis chicos (Iñiguito, David, Joserra, Santurde, Rafa, Pepe, Meji) que me iban siguiendo por track y dando ánimos continuamente. Cada vez que miraba el móvil y veía todos los mensajes me venía arriba.

NOTAS:

*IMPORTANTE: La estación de RENFE Torrelavega, es la conocida como estación de TANOS. La que está en la ciudad es la estación del FEVE.

Como sabéis los que seguís mis crónicas, yo no hago fotos. Es mi reportero gráfico el que se encarga de hacerlas, pero en este caso le dejé de Rodríguez. Así que la parte gráfica, deja bastante que desear. 

viernes, 11 de mayo de 2018

BRM 400 Km -CC Pueblo Nuevo- JADRAQUE

Cada vez tengo menos tiempo para hacer crónicas de mis pequeñas-grandes aventuras, pero por aclamación popular, aquí os dejo mi experiencia de mi primer 400 nocturno.


La organización estaba a cargo de GDC Pueblo Nuevo, que son encantadores y me tratan siempre con mucho cariño. Muchas gracias por los ánimos, sois geniales.

Todos los especialistas de la larga distancia dicen que el 400 es la "Bestia Negra", que si superas el 400 nocturno estás preparad@ para lo que te echen. A ver si es verdad...

Pedí consejo a la Tora Bea Baeza para que me diera algunas pautas a seguir. Me recomendó que procurara dormir bien toda la semana, que llevara ropa de abrigo y comida para la noche y sobre todo me hizo prometer que no me quedaría sola :-)

Así las cosas, nos dirigimos al polideportivo de Algete para recoger nuestros carnés de ruta.
A las 20.00 h y previa charla de Emilio para indicarnos los puntos de control durante la noche, nos pusimos en marcha.

Los primeros Km fueron un poco azarosos, ya que en la primera subida tuve que parar por un problema con la cadena. Resultó que había llevado la bici al taller y me habían dejado la cadena corta, por lo que no llegaba a los piñones más grandes... ¡Qué bien! Me esperaban 400 Km con miedo de partir la cadena si no andaba con cuidado. Decidí no arriesgar y meter plato pequeño a la mínima que se empinara. Por suerte me las arregle, pero a veces se me olvidada y tenía algún susto.

Los primeros 50 Km hasta Puebla de Beleña fuimos en pelotón. Aquí mis chicos, Mario, Ramón, Germán & Pedro hicieron una pausa biológica y por desgracia, no les volví a ver hasta mucho tiempo después. Yo no paré, porque venía la subida del río Sorbe más adelante y sabía que me iba a quedar rezagada. Ya me cogerían más adelante. La mala suerte quiso que Germán tuviera una avería gorda y tuvo que abortar.

21:04 h
Mi Iñi
Como era previsible en la primera subida, el grupo se disgregó y me quedé sola, bueno, siempre con la referencia de las lucicitas de los compañeros (incluido Iñigo) que me marcaban el camino en la distancia.
He de decir, que no pasé ningún apuro, todo lo contrario, me encantó la sensación de rodar de noche en solitario. Sabía que Iñigo iba pendiente por delante y que por detrás venía más gente, así que me dispuse a disfrutar de la experiencia. En este tramo el cielo estaba todavía despejado y se veían cantidad de estrellas.

Llegué a Jadraque (Km 81) a las 23:00 horas y allí estaba esperándome Iñigo.
Primer sello, bocadillo de tortilla francesa, coca-cola y un café. Tomé más sustancias con cafeína esa noche que en toda mi vida. No me gusta la coca-cola y solo tomo un café al día, así que acabé con más tics que el de "Martes y Trece" en Encanna. Jajajaja

Nos pusimos ropa de abrigo y continuamos la marcha. Le dije a Iñi que aunque nos separáramos un poco, que me esperara en Atienza. Fui disfrutando de la tranquilidad de la noche, escuchando el sonido de mi rueda y de los pájaros... pensaba que los pajaritos dormían por la noche, pero es evidente que los hay que salen de juerga.... vaya concierto había por ciertas zonas.
Disfruto de los olores del campo que se hacen más intensos en la noche y en la lejanía se vislumbraban destellos de alguna tormenta que por suerte nos respetó.
0:30 h
Cuando llegué a Atienza (Km 120) me estaban esperando Iñigo, David, Valentín y Alfredo y aunque me descolgaba en algunos tramos, a partir de aquí estuve con ellos hasta el final.
De Atienza hasta Berlanga de Duero  nos encontramos con una carreterita estrecha de sube-baja constante con cero tráfico.
En un momento que quería poner las luces a más intensidad lo que hice fue apagarlas, así que me quedé en la oscuridad más absoluta y menos mal que reaccioné rápido y paré al instante para volver a encenderla... en la próxima llevaré un pequeño frontal para evitar sustos. La noche era como la boca de un lobo.... Me acordé de Game of Thrones... The night is dark and full of terrors :-)

Segundo control en Berlanga de Duero (Km 160), que nos da la bienvenida con su imponente Castillo del S XV.
Aquí buscamos el único sitio abierto a estas horas. Es el Pub Senderos del Cid.
Gente bebiendo y fumando con un puntito ya interesante y ciclistas parando a las 3.00 de la mañana y preguntando por sellos.... Fellini habría hecho una obra de arte con esa escena... Jajajaja

Gaupasa en el Pub a las 3.00 am
Cada vez que parábamos nos quedábamos helados. Así que proseguimos la marcha hacia Almazán.
Ahora procuro aguantar la rueda como sea, es un terreno muy favorable y van como motos, pero consigo no descolgarme.
4:20 am

Llegamos a Almazán (Km 190) y quedamos admirados de su rico patrimonio monumental. Decididamente, tenemos que venir un día a disfrutar de este rincón de Soria.
Hicimos una pequeña parada en la Plaza Mayor para sacar unas fotos y nos dispusimos a buscar la gasolinera dónde se suponía que teníamos que conseguir nuestro siguiente sello de control.
La gasolinera en cuestión está situada a la salida del pueblo, pero estaba chapadísima.

Algunos aprovecharon para pausa biológica y/o comer y beber algo. Iñigo se tomó un red bull porque sentía un poco de sueño. Yo en ese momento me sentía bien... más adelante me vendría la crisis.

Nos ponemos en marcha de nuevo, con el frío hasta los huesos en dirección a Barahona. Aquí me descuelgo del grupo ya que hay una subida hasta llegar al pueblo, pero como siempre voy con la referencia de sus luces.
Lo bueno que tiene la noche, es que vas subiendo y ni te enteras, yo era consciente de que la subida era más larga porque me descolgaba gradualmente, pero como dice el refrán: "Ojos que no ven, corazón que no siente"
Empiezo a sentir una pequeña crisis y voy pensando que en cuanto llegue a Barahona me voy a tomar el red bull que viene acompañándome desde casa.
5.40 (Hora de una cabezacita)
Paramos en Barahona a petición mía para tomar retomar fuerzas. Algunos aprovechan para echar una cabezadita ... Jajajaja.

A partir de aquí empiezo a pensar en llegar a Sigüenza y tomar un cafetito caliente. La perspectiva de un rico desayuno me mantiene con fuerzas.

Gradualmente se observa que las sombras de la oscura noche van cediendo paso a los claros de la mañana.
Es una sensación fantástica, estoy deseando de que amanezca. Los ojos ya van pidiendo algo de luz.
7:05 llegando a Sigüenza
Por fin llegamos a Sigüenza (Km 251) y nos damos el homenaje :-)

Merecido desayuno
Por fin aparecen Ramón & Mario :-) Estábamos extrañados de que no hubiéramos coincidido en ningún sitio. Germán tuvo una avería en Jadraque y tuvo que retirarse y por eso ellos se habían quedado más rezagados.
Nosotros ya salíamos cuando ellos llegaron y decidieron parar a tomarse tranquilamente un buen desayuno. Quedamos en reagruparnos en Masegoso.

Ya de día, las cosas se ven de otra manera. Me encuentro fenomenal de piernas y de cabeza, pero el cuello me está fastidiando. Tuve una contractura el día anterior y me está pasando factura.

En este tramo de subidas me descuelgo totalmente, pero voy a gusto a mi ritmo. Me esperarán en Masegoso, así que voy disfrutando de los paisajes primaverales. El viento empieza a arreciar y las perspectivas son malas... a partir de Masegoso lo vamos a tener totalmente en contra.
Hay que empezar a prepararse mentalmente.

Masegoso (Km 290) 9.30 am. Control, sello y algo de comer y beber. Como dice Iñigo, nos queda una distancia de ruta de Domingo... el problema va a ser el viento.
Llegan Ramón & Mario pero no vienen con nosotros, prefieren hacer una parada más larga. Creo que fue un error, porque hubeiran venido mucho mejor con el grupo.
Aquí me dicen que no me descuelgue, que procure aguantar porque si me quedo sola voy a sufrir mucho.
Me pego cual percebe a la roca y procuro no despegarme hasta llegar a Brihuega.
Aquí nos espera la subidita de rigor amenizada por los gigantes y cabezudos... el pueblo está en fiestas.

Nos reagrupamos todos una vez superada la subida y vuelvo a chupar rueda hasta Torija. Me da pena no poder hacer ni un relevo, pero no se puede pedir peras al olmo. Bastante tenía con aguantar.

Una vez en Torija, me entra un subidón tremendo, este tramo de la ruta hasta Humanes es como una pintura impresionista... un festival de flores de todos los colores. Disfruté muchísimo. Ni siquiera acusaba el cansancio.

11.55 h
Humanes (Km 343) Los chicos ya están comiendo sus bocatas cuando llego yo. Me pido otro con una cerveza sin alcohol. Hace ya tiempo que he dejado la cafeína. Me encuentro bastante fresca, dentro de lo que cabe. De piernas y de cabeza voy genial, pero el cuello y los brazos me están pasando factura. El cuello es debido a la contractura, pero los brazos es un síntoma de que tengo que trabajarlos más. Me los noto de chicle :-(

Llegan Mario & Ramón, y aquí sí que deciden venir con nosotros. El viento está castigando lo suyo y es mucho mejor ir en grupo.

Empiezo a prepararme mentalmente para afrontar el último tramo de la ruta. Siempre se me atragantan los repechos de Málaga del Fresno así que con la kilometrada que llevo ya, sé que tengo que tirar de cabeza.

Por fin terminamos los repechillos y me empiezo a animar. Está casi hecho, ahora tengo que pensar en tener cuidado con la cadena, no vaya ser que la fastidie en los últimos Km.

15.01 llegando al Casar
Me empieza a entrar el subidón en el Casar, ya sí que lo tengo hecho así que a dar el resto, quiero llegar y tomarme una cerveza... creo que la tengo más que merecida.

Llegamos al polideportivo y lo celebro con los chicos, me han ayudado muchísimo, sin ellos hubiera sido bastante más difícil.

15.45 h (de izda. a dcha. Ramón, Mario, Valentín, David, Karto, Alfredo e Iñi)

MIL GRACIAS A TODOS, ¡SOIS ESTUPENDOS!