lunes, 27 de julio de 2020

La Era del Corzo (Accidente y confinamiento)

Cuando tomamos las uvas el 31 de Diciembre, no podíamos imaginar como se iba a presentar el nuevo año. Lo he denominado "La Era del Corzo"

La población de corzos, mermada a una tercera parte por la «larva ...

La PBP estaba ya superada y tenía ganas de empezar la nueva temporada de larga distancia.

Me había inscrito en la CARSAN, un Super Brevet que organizan los Randonneurs de Murcia desde Carava a Santiago de Compostela. Es también un 1200 y bastante duro, pero quería probarme para saber si realmente valgo para esta distancia. Aquí tengo fácil escapatoria para volver a casa en caso de necesidad :-)

Así pues, empecé a entrenar y mi intención era hacer todos los Brevets posibles para llegar a Agosto en óptimas condiciones.

El fin de semana del 8 de Febrero, nos fuimos con la furgo a Atienza para hacer una rutilla por nuestra querida Guadalajara. A final de mes teníamos el primer 200 de Atienza y nos apetecía abrir el melón por la zona.

Salimos de Atienza sobre las 10.00 am con el ánimo de hacer una ruta circular en torno a los pueblos cercanos al Alto Rey.

Llevábamos recorridos 30 km y rodábamos por una preciosa carreterita entre Villares de Jadraque y Zarzuela de Jadraque. Es el típico terreno de la Sierra de Guadalajara, con tramos de descensos hasta los ríos o arroyos, para en seguida picar hacia arriba.
Este tramo, era una bajada de unos dos Km que desciende hasta el arroyo de los Chozos, e inmediatamente después se vislumbraba una subida que serpenteaba para recuperar los metros perdidos.



Iba a unos 50Km/h en la bajada cuando de repente, veo salir un corzo por la parte izquierda de la carretera y en décimas de segundo impacté de lleno con él. Solo tuve tiempo de verlo, no pude hacer nada por evitar el golpe. Noté un gran impacto y lo siguiente a Iñigo preguntándome si me podía mover a lo que le dije que no, que no podía mover ni el brazo ni la pierna izquierda.
Al parecer le pregunté a Iñigo si estaba soñando y me dijo que no, que me había caído. Yo no recordaba nada, y por lo visto me tiré casi una hora preguntando que cómo me había caído. tenía una información en la cabeza pero no lograba acordarme de lo que había pasado. Fue en la ambulancia, cuando me relajé y cerré los ojos, cuando recordé todo lo que había pasado.

Iñigo iba un poco por delante de mi y comenzó a ascender pensando que yo iba detrás. Se extrañó de que tardara tanto pero pensó que quizás hubiera parado a hacer pis, pero rápidamente le empezaron a saltar todas las alarmas, no me veía por ningún sitio. Bajó inmediatamente, dice que se notaba el pulso a mil, presentía que había pasado algo. Al final vio la luz de la bici y yo tirada a un lado de la carretera.
Adelgazó dos kilos en tres días, ¡pobrecito mío!, qué susto tan tremendo.

Como consecuencia del impacto, tuve un traumatismo craneoencefálico leve con fractura de parietal, pómulo, clavícula, dos costillas y tres fracturas más en la pelvis.
Paró una pareja de Madrid (dos auténticos angelitos) que echaron una mano a mi Iñi mientras llegaba la ambulancia y se llevaron la bici a su casa hasta que pudimos ir a por ella.

Me ingresaron 24 horas en el hospital de Guadalajara ya que tenía que quedarme en observación para controlar el pequeño hematoma que tenía en el cerebro.


El domingo 9 de febrero, me dieron de alta en el hospital y me mandaron a casa diciéndome que tenían que valorarme el brazo en mi hospital de referencia.
En Guadalajara me dijeron que no tenía nada en la pierna, lo cual me produjo una tranquilidad tremenda, pero lo cierto es que cuando intenté levantarme de la cama me fue totalmente imposible.

La primera noche en casa fue horrible, el dolor de la pierna era tremendo, amén de clavícula, costillas y abrasiones varias.

Al día siguiente, fuimos a urgencias y ya no salí del hospital en una semana.
Me confirmaron lo peor, las fracturas de la pelvis y me dijeron que había que operar la clavícula ya que había mucho desplazamiento y era imposible que se pegara sola.

No perdí el ánimo en ningún momento y he de decir que desde el principio fue consciente de la suerte que había tenido, dentro de la desgracia. Me podía haber matado.

Así pues pasé una semana en el hospital, me cuidaron de maravilla, y posteriormente me enviaron a casa para comenzar mi recuperación cuya duración rondaba los tres meses.

Para el tipo de fracturas que yo tenía, el único tratamiento era reposo absoluto. Prohibido terminantemente ejercer ningún tipo de presión en la pierna izquierda. Me esperaba un mes en silla de ruedas y con una movilidad muy reducida debido al resto de fracturas.
Me tomé la recuperación como una prueba de larga distancia e iba tachando cada día en cuanto amanecía.
Al cabo de una semana, con ayuda, empecé a poder meterme en la cama, pero con un montón de almohadas para estar lo más incorporada posible.
Aunque la rehabilitación es lenta, podía notar que cada semana conseguía ir avanzando y poder hacer cosas que días antes hubieran sido impensables.

A mediados de marzo, tenía revisión y debía empezar la rehabilitación del brazo, pero como todos sabemos, comenzó la crisis del COVID 19 y nos confinaron a todos. Cancelaron todo tipo de pruebas y por supuesto, la rehabilitación.

Tuve suerte que justo el 11 de Marzo había ido al trauma y me dijo que podía empezar a levantarme un poco de la silla de ruedas. Así  que a partir de entonces empecé a tener una medio calidadad de vida que el el último mes, había perdido totalmente.

Haber pasado un mes en silla de ruedas me hizo pensar mucho sobre dependencia y accesibilidad en las ciudades. Es tremendo por lo que tienen que pasar muchas personas todos los días de su vida.

Mención especial a mi Iñigo, que me cuidó como nadie y siempre con una sonrisa y con energía positiva. Es un txapeldun en bici y un súper txapeldun en la vida.

Cuando me quité el cabestrillo, el brazo estaba totalmente atrofiado. El movimiento estaba reducido a un 25%. Cosas tales como hacerme una coleta o abrocharme el sujetador eran ciencia a ficción.

El brazo me lo rehabilité yo sola, a base de videos y sentido común.
Poco a poco iba consiguiendo recuperar la movilidad perdida.

En cuanto a la pierna, estuve unos días aprendiendo literalmente a andar. Al principio parecía la muñeca de Famosa y solo conseguía andar escasos metros arrastrando los pies.
Poco a poco, primero sujetándome mucho en todos los muebles de la casa y con bastante cojera, dejé atrás la silla de ruedas y empecé a ser yo misma de nuevo.
Mi primera ducha sin ayuda fue una auténtica gozada, pero tuvieron que pasar todavía un par de semanas para poder hacerlo yo sola.
El dolor de la pierna y sobre todo poder aguantar sentada sin dolor mucho tiempo, tardó en llegar, pero poco a poco iba encontrándome mucho mejor.
El confinamiento también me ralentizó la recuperación de la pierna, ya que tendría que haber salido a caminar poco a poco y yo solo podía hacerlo en casa, pero a pesar de ello, tuve una recuperación más rápida de lo que me habían anunciado.
Supongo que el ser deportista y sobre todo, la determinación, hacen milagros.

Ya incluso en la cama, hacía ejercicios suaves de abdomen y suelo pélvico, porque me notaba atrofiada y sentía la necesidad de empezar a utilizar los músculos.

El 12 de Abril me subí al rodillo. Hice una sesión de 31' muy suave, con el pulso por las nubes pero con una sonrisa en la cara que no se me quitó en todo el día.
Empezaba a ser la de antes, me quedaba mucho trabajo por hacer, pero no me dolía nada la pierna. Al brazo todavía le costaba llegar bien al manillar, pero en unas cuantas sesiones lo domamos bien.

Estuve el resto de Abril y todo el mes de Mayo haciendo rodillo, ejercicios de fuerza, abdomen y ya por fin, cuando nos soltaron, empecé a caminar y a salir de casa. La primera caminata supo a gloria, pero curiosamente, llegué a casa con algo de cojera, cosa que no me sucedía cuando me subía al rodillo.

Por fin, el día 30 de Mayo, salí con la bici e hice 55km que me supieron a gloria.
Igual que en mi anterior entrada comenté que la vuelta a Loudeac fue una de las experiencias más tristes encima de la bici, el día de hoy probablemente haya sido uno de los más felices.


Después de 1 semana hospitalizada, 1 mes en silla de ruedas prácticamente dependiente para todo, otro mes recuperando movilidad y por último tres semanas recuperando paulatinamente la forma física, el 30 de Mayo estaba encima de mi bici para sorpresa de mucha gente.
No me ha quedado ni una secuela, salvo la placa del brazo que me molesta un poco y acabaré quitándomela, pero de momento ahí se queda.

Desde que retomé la bici el día 30 de Mayo, he seguido saliendo regularmente, haciendo rutas más o menos intensas y con muy buenas sensaciones.
Hemos estado unos días de vacaciones y hemos hecho rutas en Pirineos y en Macizo central francés y me he encontrado estupendamente.
La larga distancia tendrá que esperar un poco más, pero lo iremos retomando gradualmente.

Ahora lo que deseo es que se solucione lo antes posible el desastre del COVID y podamos recuperar nuestras vidas plenamente.

¡SALUD Y BUENAS PEDALADAS PARA TODOS!


2 comentarios:

  1. Que decir que no sepas ya. Eres una crack, una auténtica crack! Me alegro un montón de volver a verte sobre la bici, y sobre el blog ;) ;)

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  2. Admirable como has llevado toda esta situación. Ya te lo he dicho, has tenido una recuperación espectacular y muy pronto volverás al nivel que tenias. El día que te visité me alegré mucho de verte tan positiva aun te quedaba por delante un largo trecho que recorrer.

    Nos vemos, pronto, pedaleando...

    Un saludo.

    David

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